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La tabla periódica tiene una historia muy interesante. Inicia con la búsqueda de una sóla partícula elemental que fuera la responsable de la construcción de todas las cosas, una partícula que sólo al variar la forma en que se agrupara diera origen a toda la materia. En la cultura griega (640 a J. C.) surgió la pregunta por primera vez: ¿De qué están hechas las cosas? Entonces surgió la palabra elementum que intentó explicar la pureza de un bloque constructor de toda la materia (nadie conoce el origen de esta palabra latina, una sugerencia es que los romanos dijeron de algo que era tan sencillo como L-M-N, lo mismo que nosotros decimos A-B-C; al deletrear L-M-N, parece decir "elemen"). Con el tiempo surgieron los alquimistas griegos, el primero fue Bolos Demócrito. Los griegos dieron el nombre de chemia al arte de tratar materiales con objeto de cambiar su naturaleza. Algunos piensan que chem significa "magia negra". Cuando los árabes conquistaron Ejipto, colocaron a chemia el prefijo al, con lo que se convirtió en al chemia, y más tarde al español alquimia. Los alquimistas, en su afán de encontrar la forma de cambiar la naturaleza de los materiales, encontraron los primeros elementos. En 1661, el inglés Rober Boyle, escribió sus descubrimientos sobre el comportamiento de los gases en un libro titulado "El Químico Escéptico". Boyle se llamó a sí mismo químico porque la palabra alquimista había ido adquiriendo una mala reputación. Poco después Alquimia se convirtió en Química. Se siguieron buscando y encontrando nuevos elementos. En 1852, un químico llamado Edward Frankland, acuñó el término "valencia" para describir la capacidad de combinación de los elementos. En 1864, el químico John Alexander Reyna Newlands, se entretenía enroyando la lista de los elementos en columna y se percató de que, dividiendo la lista en columnas de siete, conseguía una pauta definida de similitudes. A finales de los años 1860, Dimitri Ivanovich Mendéleiev, como la mayoría de los químicos anteriores a él, se había enfrentado al problema de encontrar cierta clase de orden en la lista de los elementos. Mendéleiev se concentró en las valencias de los elementos para ordenarlos. Posteriormente el químico John Daltón los ordenó por peso atómico y, finalmente, el químico Henry Gwyn-Jeffreys Moseley por número atómico.