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100 Años Facultad de Química

Encabezó el Rector la presentación del libro conmemorativo
“La Facultad de Química, cien años de orgullo universitario”: Enrique Graue

En la Química se concibe un sinfín de oportunidades de desarrollo, en ella están los avances que pueden hacer de este mundo un lugar más habitable, están las fórmulas para preservar el medio ambiente y el aire que respiramos, y están las respuestas para hacer más sustentable y saludable la vida”, afirmó el Rector Enrique Graue Wiechers durante la presentación del libro Historia de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México. Su primer siglo: 1916-2016.

“Ésta es una ciencia inacabada, inacabable y en constante superación. Resultaría inconcebible el desarrollo de la Medicina, de la Biología, las ingenierías, la Biotecnología o la Física, sin la presencia de las ciencias químicas”, añadió Graue Wiechers en una magna ceremonia en donde estuvo acompañado por el Premio Nobel 1995 de Química, Mario Molina, y el Premio Príncipe de Asturias 1991, Francisco Bolívar Zapata, ambos egresados de la Facultad, así como por el Director de esta entidad, Jorge Vázquez Ramos.

El Rector refirió el 24 de mayo que este volumen, editado por el ex Director de la FQ, Andoni Garritz Ruiz (recientemente fallecido), y el Profesor Emérito José Luis Mateos Gómez, aborda desde su fundación en 1916 hasta la fecha, un periodo de grandes cambios, tanto en la vida política y económica del país, como en lo social y lo cultural.

En esta presentación, que formó parte de los festejos por el Centenario de la FQ, Enrique Graue también señaló que la Facultad de Química es motivo de orgullo para la Universidad Nacional por su oferta académica y cultural, sus avances en investigación, sus importantes programas de educación continua, los nuevos ímpetus que se han hecho hacia la vinculación, y por sus distinguidos egresados y comprometidos académicos, quienes son muestra de lo que se ha logrado con el trabajo constante.

El Rector se refirió, además, a la publicación del libro conmemorativo como una forma de reconocimiento y honra por el primer Centenario de una Institución académica que inició en un complejo contexto histórico: “No eran tiempos sencillos, no lo eran para el país, para la Universidad ni para la sociedad en su conjunto. Nos debatíamos en luchas por la nación. Eran épocas de inestabilidad política, de escasez, de desempleo y carencia educativa. No obstante, en 1916 se abrieron las puertas al estudio de esta ciencia”.

Por su parte, el Premio Nobel 1995, Mario Molina, destacó la importante labor que ha desempeñado la Facultad de Química a lo largo del tiempo, en específico la estrecha conexión que tiene la Institución con la industria y su desempeño en la investigación e innovación científica. “El desarrollo económico de los países, en buena medida, es afectado por la inversión y la efectividad con la que se hace investigación científica. Esto es particularmente importante en la Química, porque como ciencia ha tenido un impacto considerable en el progreso de la civilización”.

El científico recordó su estancia como estudiante de licenciatura, la elaboración de su tesis en el Instituto de Química y el apoyo que brindó en el área de posgrado con cursos para la formación de ingenieros en Química. Subrayó además la importante labor que desempeñan los profesores de la FQ al involucrar a los estudiantes en el desarrollo de investigaciones, con lo que permiten el avance del conocimiento.

Mario Molina refirió como una experiencia extraordinaria el haber estudiado en la FQ y poder contribuir con ésta al reunirse con estudiantes, pues es necesario continuar con los esfuerzos para “explicarle a la sociedad lo importante que es la Química para su progreso”. Finalmente, invitó a los universitarios a seguir trabajando en la investigación, a seguir siendo creativos para ayudar al progreso económico del país, a través de esta disciplina.

En la presentación del libro, realizada en el Auditorio B de la FQ, también estuvieron presentes el Secretario General de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, y el Profesor Emérito y editor del volumen, José Luis Mateos Gómez. Asimismo, como comentaristas participaron el Director de la FQ, Jorge Vázquez Ramos; la profesora de carrera de la FQ, Helgi Jung Cook, y el Profesor Emérito César Rincón Orta. Acudieron, además, autores de los capítulos del libro, autoridades universitarias, profesores eméritos, alumnos, docentes y patronos.

Consolidación y retos

Durante su intervención, el Director de la FQ, Jorge Vázquez Ramos, dijo que hablar de una Facultad que nació en una etapa de la historia de México en la que el propio país estaba renaciendo, es complicado: “¿Quién en plena guerra revolucionaria, en un México convulso, decide que es tiempo de crear una escuela de Química? Don Juan Salvador Agraz y muchos otros idealistas y entusiastas, quienes lograron lo que parecía imposible”.

El libro, agregó, narra que de una construcción casi en ruinas en Tacuba surgió la Escuela Nacional de Química Industrial (ENQI), enfocada en un principio a apoyar el incipiente sector industrial con personal técnico calificado. Esta Institución se consolidó con los años y surgieron áreas como Farmacia e Ingeniería Química; posteriormente, fue fundamental durante la Expropiación Petrolera.

“También se describe en el volumen que el traslado a Ciudad Universitaria significó un crecimiento en todos sentidos para la Facultad, tanto en espacios físicos como en población humana que no ha parado hasta la fecha. En los últimos 40 años, la entidad se volvió un poderoso bastión de la investigación en la UNAM y, gracias al Patronato, que ha dotado a la FQ de un impulso vinculador, el conocimiento generado se vuelca hacia los sectores social y productivo”, expresó el Director.

“Estamos obligados a atender y resolver estos retos y todos los nuevos que surjan. Nuestra historia, descrita en este hermoso libro del Centenario, demuestra que somos capaces, que sabemos ir de la mano con el futuro”, expuso. Finalmente, Jorge Vázquez expresó un especial agradecimiento “a dos pilares de la Facultad: los doctores Garritz y Mateos, artífices de este libro”.

Más adelante, la profesora de carrera de la FQ, Helgi Jung Cook, recordó que la primera generación de la actual Facultad de Química estuvo constituida por cerca de 70 alumnos; en 1924, la población alcanzó 639 alumnos; mientras que en la actualidad el número de estudiantes es de alrededor de 7 mil 500, más 500 de posgrado, aproximadamente.

Para fortalecer los aspectos de formación profesional y de compromiso social, los planes de estudio de las diferentes carreras se han estructurado a lo largo del tiempo, añadió. Ya no existe la fábrica de jabón, “pero en la actualidad se cuenta con una sólida infraestructura para mantener esta tradición de prácticas de laboratorio, que es una de las fortalezas de nuestra Facultad”.

La docencia, dijo Helgi Jung, ha sido un pilar fundamental para la Institución: en todas las épocas, los egresados con su sólida preparación han ocupado puestos de liderazgo en empresas e instituciones como PEMEX o entidades de salud y diferentes oficinas gubernamentales. Estos ex alumnos, sostuvo, han influido en la transformación industrial del país, mientras que los provenientes de los programas de posgrado han fortalecido la planta docente de instituciones de educación superior.

“El libro muestra que la Institución ha pasado también por diversas vicisitudes y dificultades, pero, sobre todo, nos muestra que es el trabajo, la generosidad, el atrevimiento para lograr cambios, la grandeza en la imaginación, la búsqueda de la verdad, así como el rigor en la docencia lo que ha dado lugar a que nuestra Facultad sea la primera y la más reconocida en su especialidad en América Latina”, concluyó Jung Cook.

En tanto, el Profesor Emérito César Rincón Orta se refirió al papel fundamental que desempeñó Juan Salvador Agraz, hace un siglo, como fundador de la ENQI en el pueblo de Tacuba. También resaltó que Agraz intentó en tres ocasiones la creación de la primera escuela de Química, sin lograr su objetivo, debido a la inestabilidad política y económica del país. Sin embargo, el 24 de diciembre de 1915, Félix Palavicini, Oficial Mayor de la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes, lo nombró Director Fundador.

No obstante, desde el nombramiento oficial de Juan Salvador Agraz, el diseño de la Institución no fue sencillo, apuntó César Rincón Orta a la comunidad universitaria. Estos esfuerzos permitieron a Agraz lograr su cometido y la Escuela fue formalmente inaugurada el 23 de septiembre de 1916.

En el recorrido que realizó el Profesor Emérito de los capítulos del libro, resaltó algunos aspectos de la vida universitaria a lo largo del tiempo. Recordó cómo en la década de los cuarenta se realizaban las “novatadas” a los alumnos de primer ingreso y cómo estas prácticas perduraron a lo largo del tiempo.

Historia de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México. Su primer siglo: 1916-2016

Historia de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México. Su primer siglo: 1916-2016 consta de ocho capítulos y un anexo, con una extensión de 440 páginas, cuyo cuidado editorial corrió a cargo de la Coordinación de Comunicación de la FQ. En él se recuerda que la hoy Facultad de Química, Escuela Nacional de Química Industrial (ENQI) en sus orígenes, fue el primer centro educativo específicamente dedicado a la Química en el país.

El contenido de esta obra se estructuró en tres partes, la primera de ellas, La Historia, reúne en los tres capítulos iniciales un recuento cronológico del Centenario; la segunda, Los logros del siglo, desglosa los principales rubros en los que se comprueban los resultados del trabajo realizado: la educación, la investigación y nuestros egresados.

En la tercera parte, Pensando en el futuro, se plantea la estrategia educativa y cómo se vislumbra el porvenir de la Química. Finalmente, se incluye también un Anexo con los Planes de estudio del siglo.

La obra se divide en ocho capítulos:
Capítulo 1. Los primeros 40 años: 1916-1956, por José Luis Mateos Gómez.
Capítulo 2. Los siguientes sesenta años: 1956-2016, por Andoni Garritz Ruiz, Felipe León Olivares y Felipe Cruz García.
Capítulo 3. Nuestros últimos directores nos relatan su labor, por Francisco Barnés de Castro, Andoni Garritz Ruiz, Enrique Bazúa Rueda, Santiago Capella Vizcaíno, Eduardo Bárzana García y Jorge Vázquez Ramos.
Capítulo 4. La Educación, por Raúl Garza Velasco.
Capítulo 5. La Investigación, por Felipe Cruz García.
Capítulo 6. Nuestros Egresados, por Carlos Galdeano Bienzobas y Adriana Myriam Gómez Morales.
Capítulo 7. La estrategia educativa, por José Antonio Chamizo Guerrero.
Capítulo 8. La Química en el siglo XXI, por Andoni Garritz Ruiz, José Luis Mateos Gómez y Felipe Cruz García.

En el primer capítulo, correspondiente a las cuatro décadas iniciales (1916-1956), se describen los avatares de la fundación, desde antes de la Revolución Mexicana y cómo, en medio de un conflicto armado, surgió una Escuela de Química como proyecto nacional.

El capítulo 2 aborda los siguientes 60 años (1956-2016) y relata la creación del posgrado desde sus inicios en el Instituto de Química (construido en 1941), hasta que en 1965 pasó a depender de la Facultad, debido a la reorganización académica de la UNAM en esa época. Se advierten ahí las etapas de revisión y ampliación de los grupos de trabajo, la formación de investigadores y el crecimiento de su infraestructura.

En el capítulo 3, los últimos directores (Francisco Barnés de Castro, Andoni Garritz Ruiz, Enrique Bazúa Rueda, Santiago Capella Vizcaíno, Eduardo Bárzana García y Jorge Vázquez Ramos) hablan sobre su respectivo periodo al frente de la Dirección de esta Facultad, la situación particular en esos años, su crecimiento, los retos enfrentados, así como sus éxitos y preocupaciones.

Como corolario sobre los logros y trascendencia del quehacer en el siglo que se cumple, el capítulo 4 hace una reflexión a partir del análisis de la estadística sobre el número de egresados en las cinco carreras de licenciatura. En este mismo sentido, el capítulo 5 aborda el posgrado, así como la investigación y las publicaciones indizadas. Las cifras de licenciatura y posgrado rondan los 50 mil egresados, 700 alumnos con maestría y 300 con doctorado.

Son precisamente los graduados quienes permiten ver la misión cumplida en su desempeño en la investigación, la docencia y el desarrollo industrial de México, por ello en el capítulo 6 se mencionan a algunos de los más distinguidos ex alumnos, pues sería imposible incluir en tan poco espacio a todos aquellos que con su labor diaria, profesional y honesta, colaboran en distintos ámbitos en el crecimiento de empresas e instituciones.

En el capítulo 7 se reflexiona sobre la estrategia educativa y los cambios más importantes registrados en el contenido de los diversos planes de estudio manejados en el transcurso del tiempo, además del equilibrio entre los distintos tipos de enseñanza: lo teórico y lo experimental, las variadas formas de graduar a los alumnos, la importancia de exigir el desarrollo de tesis durante decenios y otras estrategias.

El capítulo 8 mira hacia el futuro: externa, por un lado, el optimismo de que la Química a nivel mundial, por sus características como Ciencia Básica, debe seguir siendo la ciencia que más colabore para el futuro de la humanidad y en la solución de sus problemas; por otro lado, se comentan los cambios generados en el planeta y el desequilibrio entre la generación y el consumo de productos químicos, además de los aspectos positivos y negativos de globalizar a la industria para el futuro de los egresados.

Finalmente, en los Anexos, se listan los diferentes planes de estudio que han evolucionado a lo largo de los años, en el afán de impartir al alumnado sólidos conocimientos de vanguardia que los haga ser altamente competitivos.

 

 

 

 

Diseño y programación: I.Q. IZC
Colaboración: I.C. AMO
Imágenes: Coord. Comunicación
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